Para elegir un tipo de diálisis, vale la pena que cada paciente se pregunte qué condiciones le son más funcionales. Tal como comenta el doctor Sanabria, “pacientes muy jóvenes, pacientes laboral o académicamente activos o pacientes de edades avanzadas, que por sus condiciones prefieran no asistir frecuentemente a la clínica renal o no tengan quién los lleve, podría convenirles más la diálisis peritoneal”.
Sin embargo, también hay pacientes que se sienten más cómodos y seguros asistiendo a la unidad renal. “Hay pacientes que dicen, ‘mire, yo la verdad no me siento bien haciéndome el procedimiento en mi casa, yo prefiero que me lo hagan en la unidad renal’; a esos pacientes podría irles mejor con la hemodiálisis. Ahora, hay unas condiciones que hacen que se indique la realización de una terapia. Por ejemplo, pacientes que tienen patología abdominal, alguna cirugía previa, obesidad muy marcada, problemas de la pared abdominal, grandes hernias, etc. Esos pacientes estarían contraindicados para diálisis peritoneal, por las dificultades que hay dentro la cavidad peritoneal o en la pared peritoneal, en la parte muscular del abdomen, por ejemplo pacientes con patologías intra-abdominales, grandes cirugías abdominales, previas hernias o patologías de la pared abdominal, estarían contraindicados para la diálisis peritoneal”. Diálisis y calidad de vida.
A pesar de que estos procedimientos puedan parecer en principio algo complicados, lo cierto es que la gran mayoría de los pacientes llevan muy bien su terapia dialítica, con una vida casi normal, y con una muy aceptable calidad de vida. De igual manera, muchos de los pacientes son personas de edad avanzada, por lo que tienen las limitaciones propias de la edad. En general, el pronóstico de los pacientes en diálisis crónica ha venido mejorando sustancialmente y les permite reinsertarse en su medio ambiente familiar, social y cultural para continuar con sus proyectos de vida.